La Institución Libre de Enseñanza fue fundada en 1876 por un grupo de catedráticos –entre los que se encontraban Francisco Giner de los Ríos, Gumersindo de Azcárate y Nicolás Salmerón–, separados de la universidad por defender la libertad de cátedra y negarse a ajustar sus enseñanzas a los dogmas oficiales en materia religiosa, política o moral. Ello los obligó a proseguir su tarea educadora al margen de los centros universitarios del Estado, mediante la creación de un establecimiento educativo privado cuyas primeras experiencias se orientaron hacia la enseñanza universitaria y, después, a la educación primaria y secundaria.
Hasta 1936 la Institución fue un semillero de iniciativas modernizadoras de la sociedad y la cultura españolas. Bajo su influencia se emprendieron importantes reformas sociales, educativas, culturales y científicas, que hicieron posible la que ha sido calificada como una Segunda Edad de Oro de la cultura española.







